Corpamag sus ingenieros, técnicos y especialistas convocados hicieron todo lo posible para mantener en pie a la vieja bonga guardián de la sede administrativa de la autoridad ambiental, pero al final ganó la enfermedad y los años del centenario árbol.

El estropicio se sintió una cuadra a la redonda, hubo miedo y terror por estos días sometidos a la orden de los vándalos, pero por fortuna no hubo heridos, solo cables de energía derribados por los viejos troncos del antiguo árbol de Bonga.

Desde el año pasado a mediados de diciembre, su semblante disparó las alarmas de la dirección de la Corporación Autónoma Regional del Magdalena, y el seguimiento que se le hacía desde el 2019 mostró que estaba más débil y que la tradicional caída de hojas para luego reverdecer nuevamente, fue muy poca, casi nula.

A ciencia cierta no se sabía si la gigante y emblemática Bonga ubicada a un costado de la Avenida del Libertador mirando hacia la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, fue testigo mudo del paso de Simón Bolívar a su última morada, pero lo que sí está claro es que el longevo árbol superaba los 120 años de existencia.

“Con base en el concepto técnico de Ingenieros Agrónomos y Forestales, la Corporación Autónoma Regional del Magdalena, Corpamag, realiza un proceso de tratamiento y monitoreo al árbol de Bonga enferma por hongos y un ataque de insectos que pone en riesgo su preservación natural”, explicó hace solo dos mes el subdirector de Gestión Ambiental de Corpamag, Alfredo Martínez.

En el estudio e inspección de la Ceiba, realizado a finales del 2019, se observó que presentaba poco follaje y amarillamiento, por lo que la entidad procedió a tomar muestras del tejido vegetal enfermo, las cuales fueron llevadas al laboratorio de Diagnóstico Fitosanitario del ICA, en donde se determinó como resultado del estudio que tenía corteza podrida acompañada de estados larvales de termita, suelo y raíces con pigmentación rojiza y descoloramiento; además área foliar con pequeñas lesiones naranjas.

Posteriormente se puso en marcha un esquema de tratamiento que inició con un cercamiento al árbol para evitar la posible propagación de los organismos patogénicos existentes en el suelo, así como la aplicación de productos biológicos para reducir la sobrevivencia de los propágulos infectivos en el suelo, la realización de planes de fertilización y el control de insectos plaga.

“Teniendo en cuenta que los patógenos cuyo hábitat natural es el suelo no tienen control, es necesario aplicar acciones integrales que conlleven a convivir con estos de forma exitosa sin llegar a convertirse en impacto negativo para el árbol”, agregó Martínez.

Por su parte el director de Corpamag, Carlos Francisco Diaz Granados, señaló que la Corporación era consciente de la importancia de proteger este imponente árbol, por lo que se dedico todo el esfuerzo en busca de su recuperación y procedió a consultar con otros expertos y profesionales para culminar con éxito el tratamiento implementado.

“Este tipo de enfermedades cada vez son más comunes en los árboles de Ceiba, sumado a la invasión de microorganismos, como se ha registrado en ciudades como Cali y en la misma ciudad de Santa Marta, donde hemos visto luchar incansablemente por no dejar morir la Bonga ubicada en el Barrio 20 de Julio”, dijo Díaz Granados.

Este 4 de mayo de 2021 quedará marcado para la historia, la simbólica Bonga al pie de la Avenida del Libertador, el guardián de la sede de Corpamag, ese mismo icono de la ciudad al cual hace 25 años, la hoy directora del Dadsa, autoridad ambiental de Santa Marta, Carmen Patricia Caicedo Omar, se amarró junto a otros muchachos, a fin de que no fuera derribada para construir un conjunto residencial, se despide, sus años y la enfermedad le han ganado la partida.

¡Ha caído el árbol viva la Bonga!