*La celebración del Día del Periodista nació el 9 de febrero de 1791, con la aparición del primer periódico de la capital, Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá, el cual era dirigido por el cubano Manuel del Socorro Rodríguez de la Victoria.

Desde ese tiempo en donde para llenar las pocas páginas del naciente periódico apoyaban como columnistas importantes próceres colombianos como Antonio Nariño, Francisco Antonio Zea, Francisco José de Caldas, entre otros, con   temáticas  diversas como  la vida cotidiana y social de las colonias, el rescate de valores literarios, la actividad militar y civil, los desarrollos de la ciencia y el saber, hoy se sigue escribiendo pero sin duda sin ese rigor llenó de honestidad y franqueza del pasado.

Las redes sociales, se ponen en la puerta del periodismo y hoy quienes lo amamos nos amarramos los pantalones por lo menos para avanzar y enfrentar el oficio ante una sociedad con profunda división social, con guerra oficial contra medios y periodistas y una situación generalizada de crisis.

El titular nos recuerda a José Ponce Obispo, quien se nos adelantó en el camino, la muerte tiene una cercanía con la muerte del putas, este 9 de febrero ‘el viejo Ponce’ también estaría cumpliendo años de nacido por eso se le daba un abrazo doble cada 9 de febrero. ¡Feliz día José y feliz cumpleaños! Le decía al odio, en medio de un gran abrazo.

Junto con Ponce y muchos buenos periodistas hemos visto llegar una época de crisis e incertidumbre. Solo ayer frente a la Corte Suprema de Justicia se gritaban madrazos contra los primeros jueces del país, y unos critican que los mando el mismo presidente de la República y otros aseguran que eso estuvo muy bien.

Nada es lo que parece porque los bandos en pugna todo lo recubren con las medias verdades de la propaganda. En consecuencia, a nadie se le puede creer, ni a los gobiernos que quieren imponer su verdad única, ni a sus oponentes que también manejan verdades únicas, o todo lo miran a través de la lente deformante de la oposición por la oposición.

Así las cosas, hay que pararse como hombre … diría Fidel Rodríguez Canuto allá en el pueblo, era capaz de invitar a pelear ¡Como quieres que te trompe, sentado o de pie!  El momento del verdadero periodismo está en que resulta claro: Que se necesita un periodista que piense y sirva a la sociedad entera, por encima de cualquier partidismo. Que para cumplir ese objetivo el comunicador necesita una radical independencia frente a los partidos o grupos en pugna. Esa independencia implica, además, el recurso a fuentes plurales y diversas para su información, y un examen crítico de los materiales proporcionados por las fuentes.

Es demasiado exigente hoy día visibilizar un gran periodismo, cuando ves través de las redes sociales, que todo el mundo quiere ser informador por una muy mala paga. Por eso poder lograr hacer efectiva la independencia y eficaz tarea al servicio de informar a una sociedad, no es nada fácil.

Pero debemos ir más allá, ¿Te crees periodista? ¿Te presentas como periodista? Entonces debes saber que el periodista requiere una conciencia clara sobre el poder de su información y el influjo que ejerce en la sociedad. Que estas actitudes deben estar animadas por un intenso compromiso con la verdad.

Por eso ser periodista implica hasta la exigencia del uso de las técnicas necesarias para elaborar una información de calidad. En una palabra, puesto que es indispensable una información creíble y completa para responder a una sociedad en crisis, el periodismo que puede enfrentar esa situación debe ser de alta calidad, tanto por su rigor y veracidad, como por su independencia y dedicación al servicio de toda la sociedad.

A la medida que se pueda lograr posicionar un criterio, defender la verdad, investigar y proponer un trabajo con rigor, entonces ser periodista necesita de una gran condición, defender al propio periodismo de tanta a arbitrariedad que vemos en redes a fin de defender el poder, porque con el poder se pueden decir todas las mentiras posibles y en ellas no debe caer un buen periodista.